jueves, 4 de febrero de 2010

polinizando....la laguna de los flamencos




Día Martes 2

Dormir en la cama de Eolo es una experiencia que vale destacar

como algo maravilloso.

Mi cuerpo, sí, deseaba descansar, pero estar entre las sabanas

suaves, tibias,en almohadas mullidas…

es algo que cuesta abandonar.

La luz del amanecer es mi despertador para disfrutar

de mi último día lo mas posible.

Rober ya estaba listo con las bicis y la mochila con las telas.

Fuimos a la Laguna de los Flamencos.

Dejamos las bicis, y continuamos a pie.

Allí nos esperaban las bandurrias, varios tipos de patos

y las estrellas…los flamencos.

La instalación que hicimos, tuvo como motivación,

el no ahuyentar a las aves. No molestarlas.

Rodeamos la laguna y comenzó una dulce melodía

ente la tierra, el agua y una leve brisa.

Las aves nos observaban….que es eso? Se dirían….

Eolo no tardo en hacerse presente.

El correr, junto al viento, fue una de las sensaciones

de libertad mas grandes que tuve.

Rober siempre unido al sentimiento logro fantásticas tomas.

Los flamencos también volaron.

A la tarde, tuve que partir.

Me despedí con abrazos de todos.

Di las gracias por haberme recibido, hospedado

y brindado tantas cosas maravillosas.

Por sobre todo, haber podido vivenciar Eolo
desde un lugar privilegiado, desde el corazón.

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