jueves, 4 de febrero de 2010

polinizando....la laguna de los flamencos




Día Martes 2

Dormir en la cama de Eolo es una experiencia que vale destacar

como algo maravilloso.

Mi cuerpo, sí, deseaba descansar, pero estar entre las sabanas

suaves, tibias,en almohadas mullidas…

es algo que cuesta abandonar.

La luz del amanecer es mi despertador para disfrutar

de mi último día lo mas posible.

Rober ya estaba listo con las bicis y la mochila con las telas.

Fuimos a la Laguna de los Flamencos.

Dejamos las bicis, y continuamos a pie.

Allí nos esperaban las bandurrias, varios tipos de patos

y las estrellas…los flamencos.

La instalación que hicimos, tuvo como motivación,

el no ahuyentar a las aves. No molestarlas.

Rodeamos la laguna y comenzó una dulce melodía

ente la tierra, el agua y una leve brisa.

Las aves nos observaban….que es eso? Se dirían….

Eolo no tardo en hacerse presente.

El correr, junto al viento, fue una de las sensaciones

de libertad mas grandes que tuve.

Rober siempre unido al sentimiento logro fantásticas tomas.

Los flamencos también volaron.

A la tarde, tuve que partir.

Me despedí con abrazos de todos.

Di las gracias por haberme recibido, hospedado

y brindado tantas cosas maravillosas.

Por sobre todo, haber podido vivenciar Eolo
desde un lugar privilegiado, desde el corazón.

miércoles, 3 de febrero de 2010

polinizando....Lathyus Magellanicus - El Calafate

Dia Domingo 1

Temprano ...al día siguiente, preparamos los soportes

para la instalación del lunes.

Nos organizamos y partimos al Cerrro Frias con Rober,

apenas recién presentados, pudimos fundirnos

en un solo objetivo: percibir lo sutil

y poderoso que la naturaleza nos brinda.

Caminamos hasta la cima del Cerro Frias,

la cumbre Tres cruces.

Todo el trayecto fue disfrutar de la infinita

paleta de colores, el descubrir las flores de la estepa,

mostrándose aunque pequeñas, en su total esplendor.

Las mil variedades de líquenes y musgos…infinitos.

Rober, un guía excelente, gran conocedor de los nombres

de todas las flores, logro abrir ese

portal de sensibilidad necesaria para lograr

un estado de creatividad.

Todo hizo que llegar a la cumbre y descubrir las vistas

fuese un momento de mucha emoción, paz,

encuentro con uno mismo.

Las palabras son apenas letras

para poder expresar ese sentimiento.

En ese momento surgió la apertura

para comenzar el Land Art.

Decidimos llamarlo Polinizando Lathyrus Magellanius,

porque la arvejilla fue nuestra compañera

del mismo color que los géneros que llevábamos, y

Lathyrus, en latin significa, valores de la forma.

Dejar, soltar, volar, sostener, vibrar, presente adrenalinico,

son algunas y todas sensaciones del Land Art.

Risas y una profunda felicidad son el resultado.

Hacer Land Art es un estilo de vida-

Es una forma de vivir.

Rober pudo unirse al presente creativo y

logro plasmar de una forma maravillosa esos mágicos

y efímeros momentos.

Sin ego y con total entrega,

recorrimos en descenso el Cerro, dejando

que los espacios nos señalaran: cuando y donde.

El viento fue el director de orquesta,

nosotros solo instrumentos, y la sinfonía de colores creada

por el paisaje y los géneros, la obra.

Tuvimos sol, nubes, arco iris, y mucha magia.

Volvimos luego que nuestros cuerpos

nos dijeran basta, luego de 9hs-

Felices, muy felices.





Land Art realizado gracias a la generosidad de Hotel Eolo de El Calafate

Fotografías de Rober Raimondi
Instalación y perfomance de Sandy Sudar